lunes, enero 24, 2011

Vuelta por el Salamone (Municipalidad de Coronel Pringles, detalles)





Salamone participaba no sólo en el diseño de los edificios, sino también de las plazas que los rodeaban, agregando su propia personalidad al entorno que usualmente contrastaba con la arquitectura del lugar.

Obras del arquitecto italo-argentino Francisco Salamone

jueves, enero 20, 2011

Vuelta por el Salamone (Municipalidad de Coronel Pringles, exterior)






Salamone nos tiene acostumbrados a generar vistas imponentes de sus edificios ubicándolos al final de alamedas o avenidas que contribuyen a generar una tensión creciente durante el proceso de aproximación, culminando en espacios amplios que resaltan y magnifican la obra. En el caso de la Municipalidad de General Pringles, ésta está ubicada en una plazoleta rodeada de dos calles laterales que la separan de sendas plazas, dándole al edificio un carácter escultural.

Obras del arquitecto italo-argentino Francisco Salamone en la Provincia de Buenos Aires

domingo, diciembre 12, 2010

Yo quería ser médico

Ruta a Colón. Auto alquilado, conductor (yo) dormido.

Empiezan a pasar carteles indicadores. Máxima 120. A los cincuenta metros, Máxima 80. Con intervalos regulares, 60, 40 y un auto con un foto radar apuntándome.
¡La concha de tu madre!

Primer razonamiento: es imposible frenar de 120 a 4 en doscientos metros. Sigo puteando a los gritos. Como para confirmarle a mi acompañante que tengo razón, pongo el auto a 40. El coche parecía detenido y detrás de mí se comenzaba a formar una fila de autos.

En ese momento paso por un puesto caminero (sin foto radares esta vez). Un policía me mira a los ojos (era fácil, iba a 60), me señala con una mano y con la otra hace el inequívoco gesto de: a la banquina, que ya te garqué.

Freno. Bajo la ventanilla.

Buenos días. Buenos días.

Documentos del auto ¿Usted sabe que iba circulando con las luces de posición apagadas, no? Esto es una falta grave. Por favor pase a la oficina que el oficial le va a hacer la multa.

¡La concha de tu madre!

Entro a la oficina. Me recibe un oficial con cara de perro.

Lo que usted cometió es una falta grave. Son trescientos sesenta y siete pesos de multa.

OK. Hágame la multa (ni en pedo le iba a tirar un mango al policía)

El oficial saca un block, lo apoya en una saliente debajo de la mesa y, sin que yo vea lo que escribe (o si escribe), empieza a llenar un formulario.

Pasan los minutos. Me paro y empiezo a dar vueltas por la minúscula repartición pública.

Son trescientos sesenta y siete pesos de multa si lo paga acá (pareció continuar con la frase empezada diez minutos antes). Si lo paga en el banco son como quinientos pesos.

OK. Lo pago en el banco (yo seguía caliente)

Diez minutos más.

La verdad que es una vergüenza lo que están haciendo - digo al rato.

¿Por qué?

Lo de las velocidades máximas en la ruta. Es imposible de cumplir. Es más. Es peligroso.

¿Qué quiere que le diga? Desde que nosotros estamos hinchando las pelotas (sic) hay muchos menos accidentes.

¿A usted le parece que porque me cobre quinientos pesos por andar de día con las luces de posición apagadas va a haber menos accidentes?

¿Que quiere que le diga? Tiene razón. Si fuera por mí...

¿Que quiere decir?

Que a nosotros nos tienen acá recaudando ¿Usted se piensa que yo veo un peso de lo que le voy a cobrar? Nada! Encima tenemos que aguantarnos a la gente que nos trate de corruptos, asesinos y no se que más.

Le digo la verdad, hace quince años que me fui de Argentina. Cada vez que vengo me pasa algo como esto ¿Como quiere que me sienta? Al final uno termina convencido de que hizo bien.

¡Claro que sí! ¡Hizo bien en irse! ¿Como se va a quedar acá? Esto no se arregla más. Y en Buenos Aires es peor. Yo no se como hacen para vivir ahí.

¿Entonces, a usted le parece que esto no tiene arreglo?, le digo ¿No hay forma de que seamos aunque sea un poquito más honestos?

¿Que quiere que le diga? ¿A usted le parece que yo estoy contento haciendo este trabajo de mierda? Yo quería ser médico, pero tuve que trabajar para mantener a mi familia. Y después viene la gente y le dice a uno "yo te estoy pagando el sueldo". Bastante poco pagará, porque yo gano una miseria. ¡Mil seiscientos pesos! Una vergüenza.

A esta altura, el policía parecía más enojado que yo. Nos pasamos quince minutos más puteando contra la corrupción, contra el gobierno, contra los turistas que lo puteaban a él. En un momento me dice:

¿Usted estudió?

¿Que quiere decir? Si, estudié

Ah, porque habla muy bien.

...

Seguimos la conversación. A esta altura, él ya había parado de escribir (o de fingir que escribía). Yo seguía esperando que me hiciera la boleta para irme. De repente, de la nada, me dice:

Mire, lo único que le puedo hacer es cambiarle la boleta por una por no llevar puesto el cinturón. Si la paga acá son cien pesos.

¿Que me quiere decir?

Que menos no le puedo cobrar.

Vacilo. En ningún momento le pedí que me rebajara la boleta, ni nada. Silencio. Pienso para mí: a ver, si me da un recibo, supongo que la guita no será para él.

Me hace un recibo, le pago los cien pesos, me acompaña hasta la puerta. Ya llevaba como media hora de debate con el carabinero.

Discúlpeme por el momento que lo hice pasar, me dice mientras se despide y seguramente piensa en lo distinta que hubiera sido su vida discutiendo retornos en un hospital.

jueves, diciembre 09, 2010

Los africanos vs. Facebook

Hace tiempo leí que los nativos de alguna tribu de África pensaban que al ser fotografiados les era robado un pedazo de alma y que por eso se aterrorizaban cuando veían una cámara. Nosotros, hombres blancos, nos reíamos condescendientes.

Ahora que millones de fotos inconsultas de adolescentes (y no tanto) adornan los timelines de amigos y amigos de amigos. Ahora que nuestros actos más privados dejan de serlo por obra y gracia de un muchacho Zuckerberg, los CCTV y los conocidos con incontinencia digital, empiezo a pensar que los africanos fueron mucho mas sabios que nosotros. La vieron venir.

Allá va el fotógrafo de sociales con un pedazo de mi alma. Mozo, otro whisky!

viernes, noviembre 19, 2010

Ricardo Lagos for Dummies

Estoy sentado en el #PDFLatam (Personal Democracy Forum) viendo a Ricardo Lagos. A mi alrededor decenas de jóvenes líderes reducen a 140 caracteres lo que dice el ex-presidente.
En treinta segundos digieren y definen que postear mientras, al mismo tiempo, escuchan lo que sigue y tipean.

En otro lado de la red, cientos de personas siguen la charla y creen que leer Marx for Dummies es igual que haber digerido El Capital en su completa voluminosa totalidad.
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