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miércoles, enero 30, 2013

Sudáfrica, la NBA y las falsas vuvuzelas



Todos los que tuvimos el privilegio de ir a ver la Copa del Mundo en Sudáfrica tenemos recuerdos de todo tipo de ese torneo. El gol de Palermo a Grecia, la mano de Suárez contra Ghana, los escándalos con la venta de entradas, las hermosas ciudades de Port Elizabeth y Cape Town, el agujero espantoso de Kimberley y demás. Cada uno tendrá su propia lista de memorias, aunque hay algo que, seguramente, todos recordamos con un mancomunado desagrado: las vuvuzelas. Cualquiera que haya estado en un estadio en esa Copa salió mareado y con un silbido en el oído como si hubiera visto a Metallica desde la primera fila. Los sudafricanos consideran que ésta es su “arma secreta”, la cual fue probadamente ineficaz durante el Mundial y, tal como lo pude comprobar la semana pasada, el partido inaugural de la Copa Africana de Naciones (#AfCoN) en el que empataron en cero contra los debutantes Tiburones Azules de Cabo Verde.
De todas formas, lo más importante de ese partido no fueron los soporíferos 90 minutos de juego, si no el hecho de que, como había llovido torrencialmente gran parte del día, las tribunas estuvieron vacías mucho tiempo. Durante la Copa del Mundo, yo acostumbraba a comentar que el público de estos torneos es más parecido al de la NBA que al tradicional hincha futbolero que conocemos nosotros. En este partido me di cuenta de otra similitud atroz entre los dos espectáculos: al igual que en el basketball norteamericano, en la Copa del Mundo, así como en la AfCoN, las hinchadas, incluídas las perennes vuvuzelas que nos taladraron los oídos durante un mes, están grabadas! Cada vez que Cabo Verde se acercaba tibiamente al aburrido arquero sudafricano, las tribunas vacías emitían un multitudinario suspiro de alivio. Cada vez que un local, por error, disparaba cerca del arco de los Tiburones, el estadio desierto se venía abajo. Entre pase  frustrado y pase frustrado, cuando los protagonistas se entretenían jugando a no salir del círculo central, las vuvuzelas sonaban constantes e irritantes, como sopladas por algún espíritu futbolero olvidado en Joburg por los miembros de Hinchadas Unidas Argentinas. 

Con ustedes, la prueba de la infamia. 

sábado, julio 03, 2010

Cape Town: la sudafricanidad al palo

En cada estadio al que asistimos a un partido hubo sistemas de transporte
distintos. Casi todos ellos ineficientes y confusos. En unos casos habia
que comprar un ticket por internet, en otros habia que caminar una hora por
baldios sin iluminacion, en otros esperar que una serie de kombis
minusculas evacuen estadios de ochenta mil personas. En esta caso,
estacionamos en un mall a media hora del estadio, le preguntamos al chofer
donde nos tiene que recoger a la vuelta y nos dixe que no sabe, que tomemos
el tren (???). Estamos hace una hora caminando en una marea humana bajo el
rayo de sol. Antes de salir del mall vi un cartel que decia que el
estacionamiento cierra a las 11. Si es asi, probablemente nos quedemos sin
auto hasta mañana. No recuerdo haber asistido en mi vida a un espectaculo
en el cual la entrada salga 300 dolares (900 en la final) y en el que. No
haya ningun tipo de orden para ingresar o retirarse. Tanto es asi, que si
uno no sale hacia el estadio cuatro horas antes del partido, es muy
probable que se pierda el primer tiempo o ni siquiera pueda entrar.
Debe ser porque para Blatter los boludos que pagamos las entradas a full
precio no importamos. Tal vez este Mundial solo se hizo para subvencionar a
los locales que compran sus entradas por 40 Rands (6 dolares) y las
revenden por 200 haciendonos sentir a los que hicimos todo por derecha aun
mas pelotudos.

domingo, junio 20, 2010

La Sudafricanidad al Palo (Scorsese tiene razón)

Ya van varias veces que me preguntan por qué alquilé un auto y no una van, si siempre somos un batallón moviéndonos con cajas, mercadería y equipaje. Esta es la historia.
Tomé la precaución de alquilar mi auto desde casa, para no encontrarme con sorpresas al momento de llegar. Error. Estamos en Sudáfrica, país casi sudamericano.
Al momento de hacer la reserva, pido una van. Me dicen que no hay problema, que tienen para mi una van Toyota Hilux. Empiezo a sospechar. Me dicen que no me preocupe, que es una van y que me cobran la mitad de lo que sale un auto. Sospecho aún más.
Ingenuo, llego a las 7:30 (después de 18 horas de vuelo) a O.R. Tambo y me dirijo al counter del rent-a-car. Un ahora de cola. Me dicen que no tienen mi reserva. Lo sospechaba.
Después de varios llamados telefónicos, aparece un caballero local que me informa que mi reserva no estaba hecha en esta sucursal, sino en otra fuera del aeropuerto y que el me iba a llevar allí. Veinte minutos de auto.
Llegamos a un depósito donde me mostraron la nave: una pickup Hilux modelo 1980 con una cúpula de plástico de 3.20 mts de altura. Para convencerme de que valía la pena, abren el canopy y me muestran la caja. Hay grandes probabilidades que haya sido utilizada para el tráfico de seres humanos a través de la frontera con Mozambique. Gentilmente le indico que no es lo que pedí y le solicito que me la cambien. El caballero habla telefónicamente con su jefe. Me ofrece una alternativa: una van coetánea con la Hilux y con sólo el asiento del piloto. Gracias, pero no, gracias.
OK. Entonces lo llevo a nuestra oficina para que elija otra cosa. OK. Compro. Cuarenta minutos de viaje.
Llegamos a un licenciatario de vehículos de carga. Opciones: otra Hilux, pero doble cabina o un auto. A esta altura, me olvido de mi plan original y me resigno al automóvil. Llegado el caso, dormir sentado no es tan cómodo como hacerlo horizontal, pero es mejor que hacerlo en la caja de la pickup.
No problem, me dicen. Le arriendo un Toyota Corolla. Gran baúl, espacio para cuatro personas. Eso sí, no lo tenemos acá, sino en otra sucursal. Entregado, enfrento otra media hora de viaje.
Llegamos a la nueva sucursal. A ritmo sudafricano me hacen los papeles y media hora más tarde tengo la llave de mi automóvil. Y el GPS? le pregunto. Cuál GPS? me responden.
Yo alquilé un auto con GPS. Ah, no. Acá no tenemos. Si quiere un GPS va a tener que ir a buscarlo usted al aeropuerto.
Hace veintidós horas que no como ni duermo, quiero llegar al hotel (cada uno de estos desplazamientos incluía no sólo a mi persona, sino también a todo mi equipaje). Hago lo que quieran. Voy yo al aeropuerto a buscar mi GPS! Bueno, si le parece...
Me acompañan afuera a buscar el auto. Posición K2. Llego y me encuentro con un Volkswagen Fox. Hmmm. Not good.
- Este no es el auto que yo pedí.
- Por? es 1.6 litros, lo que usted quería.
- Si, es 1.6 litros, igual que el Corolla, pero de la mitad de tamaño! Quiero mi Corolla!
- No se preocupe, pero aquí no tenemos un Corolla. Pero vamos a hablar con la concesionaria del aeropuerto para que se lo cambien allí.

Empujando mi equipaje salgo manejando mi Fox, sin GPS y con unas direcciones escritas en un papelito y trato de llegar al aeropuerto. Sorprendentemente, sin perderme, encuentro la terminal. Agotado, muerto de hambre y de sueño, aterrizo en el mismo counter que me recibió seis horas antes. Me acuerdo de la película After Hours. Alrededor de mí, todo sucede como si nada hubera pasado. Para mí la historia se muerde la cola. En seis horas, Sudáfrica me demostró un resumen de lo que iba a encontrar en las semanas siguientes.

miércoles, junio 16, 2010

Pretoria: UNISA Park and Ride

Cada cinco metros hay seis personas indicandonos hacia donde girar. El
Mundial trae trabajo para todos!

jueves, junio 10, 2010

La Sudafricanidad al Palo V (En qué se parecen Argentina y Sudáfrica?)

Aparentemente, los bafana son, al igual que nosotros, creativos para los
standards (le suena PAL-N?). Alguien conoce algun otro lugar donde se use
esta enchufe?

miércoles, junio 09, 2010

La sudafricanidad al palo IV (en qué se parecen Argentina y Sudáfrica?)


La mitad del camino entre Johannesburgo y Kimberley esta en construccion. Las rutas, en apariencia estan quedando muy buenas. Lo veremos en el proximo mundial.

La sudafricanidad al palo III (en qué se parecen Argentina y Sudáfrica?)


No ahorita. No ahora, ahora. Ahora.
Me suena conocido...
Al toque
Al tiro
Na hora
Ahorita...

Ahora en Latinoamérica es un instante indefinido entre ya y dentro de varios días

La sudafricanidad al palo II (en qué se parecen Argentina y Sudáfrica?)


Esta es la boleta de la elección que Nelson Mandela ganó en 1994. Por favor miren los nombres de los partidos y las caras...

lunes, junio 07, 2010

La sudafricanidad al palo (en qué se parecen Argentina y Sudáfrica?)

Acabo de postear en Facebook que Sudáfrica se parece a la Argentina. Porque
es un quilombo?, preguntó certeramente Mariano, haciendo notar el origen
africano del vocablo. Me pareció que el tema daba para elaborarlo un poco
más, así que hice esta lista inical a dos días de llegado:


- Llego al hotel y me encuentro conque el control remoto del televisor esta
atado a la cama para que no se lo roben.
- Salgo a comer al bar de la esquina y de entre los yuyos sale un guardia
de seguridad (primer susto). Atrás suyo lo seguía una nube tóxica de
fassso.
- Ayer traté de prender la calefacción y no pude. Llamé para preguntar qué
pasaba y me dijeron que la luz está cortada para ahorrar y que en 20'
vuelve. Hace dos días que me cago de frío.
- Todos hablan de la inseguridad. Todo el tiempo. En todos lados. Sí, en
la radio también. Zuma, Montonero, renuncie!
- Hay permanentemente denuncias de corrupción. Los periodistas que las
hacen aparecen atados a una silla y sin posibilidad de ratificarlas.
- Todavía se están terminando las obras para el Mundial. La ruta al
aeropuerto fue pintada ayer (e inaugurada el mismo día. Las marcas de las
ruedas llenas de pintrua fresca la transformaron en un Jackson Pollock
gigante)
- La policia se queja que desde que se acabó el apartheid no pueden
dispararle a los criminales que ya no los respetan. En un país serio ya los
hubieran matado a todos (renuncie!).
- El presidente esta envuelto en escándalos sexuales (poligamia,
infidelidad, estupro)
- Estan orgullosos del ruido que hacen con las vuvuzelas (las cornetas de
cancha) y suponen que el aliento realmente puede hacer que un equipo
mediocre gane un partido.

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