El equilibrio del contrato social es como los espermatozoides. Se mantiene vivo solamente bajo ciertas circunstancias particulares y se derrumba ante el menor cambio del status quo.
Hay miles de ejemplos. La novela de Saramago Ensayo Sobre la Ceguera es uno aterrador. Un pequeño cambio. Un cambio en apenas uno de nuestros cinco sentidos y tenemos que redefinir las reglas que determinan nuestra forma de relacionarnos. El mundo como lo conocemos colapsa. Nuevamente vuelve el hombre Nietzcheano a abusar del burgués que perdió al estado policial que lo protegía. Nietzche le roba el almuerzo a Rousseau. Y lo disfruta. Nuestra educación burguesa no nos prepara para sobrevivir sin el amparo de instituciones que se encarguen de que conservemos lo que tenemos.
La Peste de Camus. El terremoto de Chile. Cambios a veces imprevistos, pero no revolucionarios. Un pequeño hipo en el ADN del universo.
Tal vez por eso la sociedad es como un gran escroto que se ocupa de agrandarse o achicarse, cuidando a sus espermios, tratando de que los cambios de temperatura dentro de la cultura sean moderados, sutiles, nulos.