




A causa del agua llegada a traves del recientemente construido Canal Ameghino, en 1985 la laguna Epecuén tenía un nivel de siete metros por encima de la Villa Laguna Epecuén, un conocido balneario termal de la época. En plena temporada turística, el terraplén que contenía el agua cedió e inundó la ciudad de agua salada. Recién hoy el nivel de le la laguna bajo lo suficiente para permitir ver los restos de los pocos edificios que quedaron en pie. Entre ellos se destaca este matadero hecho por Francisco Salamone.
Obra del arquitecto italo-argentino Francisco Salamone
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