domingo, marzo 12, 2006

Episodio II (La Venganza)


Finalmente, llegamos al final del Episodio I. Como era de esperarse, hubo mucha discusión, aunque gran parte de ella se debió a un error de mi parte. Nunca avisé que los temas no estaban ordenados por mérito. El hecho de que el primer tema fuera Que Ves el Cielo, no significa que para mí fuera mejor que Into My Arms. Sólo significaba que ambos estaban en el grupo de los mejores 20.
Ahora que está aclarado y corregido, vuelvo a mi ITunes. Prometo que en una semana (o sea el Lunes 20) va a estar posteado el primer tema del Episodio II. El Mundo Según Coco Returns – La Venganza.


Cuando el carro anda, los melones se acomodan

lunes, marzo 06, 2006

Palermo (Carlos Gardel)


Estrenado originalmente por Olinda Bozán en el Teatro de la Comedia en el sainete "El Bajo Está de Fiesta a fines de febrero de 1929.
Grabado originalmente el 23 de Octubre de 1929 por Carlos Gardel
Compuesto por Hermido Braga/Enrique Delfino/Juan Villalba

Inevitablemente, cuando uno es chico (muy chico), los primeros tangos que escucha son de Gardel. Es imposible sobrevivir en la Ciudad de Buenos Aires sin que Radio Rivadavia se meta casi sin permiso en nuestro inconsciente. Después, cuando uno crece, en general, reniega del tango, como una música de viejos. Casi matemáticamente, a mediados de la adolescencia (para algunos antes, para otros después), el tango comienza a ganarnos, generalmente de la mano de tipos como Julio Sosa. Una voz fuerte e historias de hombres que sufren, pero le ponen el pecho a las balas. El varón del tango, que le dicen (tal vez sugiriendo que los demás no lo fueran). Cuando uno entró en el mundo de Sosa, ya está. De a poco, va empezando a entender. Uno puede tomar el camino de Leopoldo Federico, el bandoneonista de cabecera del uruguayo. Por ese camino uno sale a Tanturi-Campos, Troilo, Pugliese y todos los grandes instrumentistas y orquestas, para terminar con la elegancia de Fresedo. Si en cambio, uno se deja llevar por las letras de Sosa, uno entra directo a Edmundo Rivero, un vicio del que uno no se puede librar. Y junto con Rivero, llega la poesía lunfarda y sus poetas. Los más conocidos y prolíficos son Celedonio Esteban Flores, Carlos de la Púa y Enrique Santos Discépolo, pero además de ellos hubo muchísimos escritores que aportaron con uno o dos tangos memorables a la poesía atorrante. Moviéndose en un mundo cercano al de las novelas de Roberto Arlt, los temas recurrentes de los burros, los cabarets, las milongas, las minas, el barrio, el honor y la nostalgia encontraron una forma inédita, lúdica y sorprendentemente sutil de comunicarse.
Un lenguaje que es nuestro, pero también es ajeno (alguien entendió de primera lo que quiere decir el tango "Las diez de última"?). Atorrante y elegante.
Cuando uno llega a ese punto, donde se mete a fondo en la poesía lunfarda, las distintas voces del tango y sus yeites y las orquestaciones que establecieron la forma inicial del género, el círculo cierra: Gardel es Gardel. El hombre que resume el tango. Uno escucha una y otra vez los discos y se da cuenta que en el canto del francés, estaba escondido todo el tango que se hizo desde su muerte hasta los años '60.
Como muestra, una entrega de lunfardo y humor negro en uno de sus dos tangos burreros.


Maldito seas, Palermo
me tenés seco y enfermo
mal vestido y sin morfar

lunes, febrero 27, 2006

Malavida (Mano Negra)

Publicado originalmente en Puta's Fever (1989)
Compuesto por Manu Chao

Siempre se dice que si toda la gente que asegura haber estado en Woodstock hubiera realmente ido, el recital hubiera tenido millones de asistentes. Algo parecido pasa con el show que Mano Negra dio en el Estadio Obras en 1992, bajando del ahora mítico barco Cargo 92 y dentro del marco de las Francofolies de ese año (iniciativa cultural del estado francés que traería a Buenos Aires a bandas como Noir Desir, Zebda, FFF o Youss'n Dour).
Clarita, mi novia de esta época, me llamó a la oficina para avisarme que tenía entradas para ir a ver a "esas bandas francesas que vienen con el barco". Yo, que de Mano Negra sólo había escuchado a la pasada King Kong Five, no tenía demasiadas esperanzas, pero accedí a acompañarla de puro curioso. El rock francés, para mí era, en ese momento, irrelevante.
No creo que muchas de las 300 personas que estaban ahí conocieran la banda. Era divertido ver el estadio, que en general rebalsaba de gente, completamente vacío. Se podía caminar hasta el fondo, acercarse al escenario y elegir desde donde ver.
Cuando la banda abrió el show con el tema "Mano Negra", ya supe que lo que iba a ver era distinto. Millones de tipos en escena, saltando enloquecidos como una banda de ska, pero tocando a la velocidad del hardcore. Pero no era hardcore. Una trompeta te taladraba el cerebro y no podías evitar hacer pogo. El show terminó con toda la banda, inclusive los plomos y los hijos de los músicos saltando por turnos desde el escenario y siendo atajados por el público. Claramente era algo que yo no conocía.
Difícilmente podía haberlo conocido. Manu Chao, el hijo del periodista español Ramón Chao, había formado su banda en París, mezclando su parte española, su lado francés, la influencia de los inmigrantes marroquíes, la música punk que había escuchado en su juventud y el patchinko francés. Años después, luego de este viaje por sudamérica que resultó tan influyente para él como para el rock de la región, incorporaría en su música también el espíritu y la cultura latina. Alterlatinos.
Malavida, esa rumba en anfetaminas, marcó a toda la generación del '90 de músicos argentinos (desde los Fabulosos Cadillacs hasta Palo Pandolfo. No pienso hacer comentarios sobre su versión nefasta de este tema incluída en el disco Antojo). Después vinieron todos los demás. Incluyendo a Romana Patrulla.



Mi corazoncito está sufriendo
mal nutrición, me estás dando
malavida

lunes, febrero 20, 2006

Another brick in the wall (part 2) (Pink Floyd)


Publicado originalmente en The Wall (1979)
Compuesto por Roger Waters

The Wall fue la primera película que realmente me impresionó (la grabé en video y la vi no menos de veinte veces en seis meses) y definitivamente determinó la forma en que iba a escuchar música por el resto de mi vida. Yo tenía diez años cuando la vi por primera vez. En esos momentos en Argentina se escuchaba lo que nuestros padres llamaban indistintamente rock nacional, música progresiva o canción de protesta. Canciones con letras políticas un poco cifradas, sólo lo suficiente como para que el Ente de Calificación no las censurara. Eran músicos que, si los recordamos por lo que hicieron después, nos queda la sensación de que muchos de ellos tenían valor sólo en el contexto de la dictadura (Miguel Cantilo, Raúl Porchetto, León Gieco, Piero, la Máquina de Hacer Pájaros). Igualmente, a los nueve años, cuando me compré mi primer disco, no concebía la música rock sin que tuviera contenido político (excepciones hechas de Kiss y Queen que disputaban su propio Boca-River en el alma de los jóvenes argentinos).
Entonces, con la llegada de The Wall (esa versión de Tommy corregida y aumentada), me encontré con algo distinto, que no podía explicar. No era el rock de protesta de la Marcha de la Bronca o Que se vayan ellos. No era el rock pesado, pero frívolo de Kiss. No era la música aguada y sin contenido que pasaban en la radio (en esa época estaban de moda Funkytown y Rapper's delight). Esto era una historia de un viaje interior. Mucho más violenta y urbana que la bronca jipi con pajaritos que proponían los Bob Dylan argentinos. Era otra cosa. The Wall me estaba preparando el corazón para recibir a los Sex Pistols.


We don't need no education
We don't need no thought control

domingo, febrero 12, 2006

Enter Sandman (Metallica)

Publicado inicialmente en Metallica (1991)
Compueto por Hammet - Hetfield - Ulrich

Tal vez resulte una obviedad, pero es irresistible poner en este Top 20 el que, probablemente, sea el mejor riff de la historia del rock. Más pesado que Smoke on the water de Purple y con más matices que Rock´n Roll de Zeppellin, el inicio de este tema es una incitación al headbanging hasta para los que no tenemos pelo.
Una producción perfecta hecha por Bob Rock hace que cada instrumento taladre áreas distintas de tu cerebro. Probablemente los puristas de Metallica acusen a este disco de comercial. El resto disfrutamos de un buen tema de heavy metal que cuenta una historia de miedo infantil, cantado como si se tratara del grito de guerra de una carga de mamuts asessinos. Disfrazarnos de monstruos peligrosos o superhéroes para contar historias de miedos y fantasías infantiles. La historia del jevi. Y por eso nos gusta.

it´s just the beast under your bed,
in your closet, in your head.

lunes, febrero 06, 2006

Blanco y amarillo (Pequeña Orquesta Reincidentes)

Publicado originalmente en ¿Qué sois ahora? (1999)
Compuesto por Pequeña Orquesta Reincidentes

Personalmente, tengo el orgullo de haber tocado en dos de mis grupos favoritos. Pequeña Orquesta Reincidentes es uno de ellos.
Luego de verse obligados a cambiar su nombre original (compartían el nombre Reincidentes con un grupo punk español), el primer disco de Pequeña Orquesta Reincidentes comienza con la que creo es su mejor canción. Juan Pablo logra superar el exceso de teatralidad y dramatismo que por momentos lo hacía parecer paródico (por ejemplo en Joselito) y baja el tono hasta poder contar una historia llena de sutileza y sin golpes bajos. Hasta los últimos versos (...ahora que salgo al filo o al temblor / o a hacerme matar), que puestos en otra canción sonarían como un recurso fácil, en Blanco y Amarillo son la coda natural del hombre que se abandona. Nada de muertes teatrales como en otras canciones, ni de grandes personajes heroicos y anti-heroicos. El protagonista de B&A, podría tranquilamente haber sido un personaje de Whisky, la película del amigo de la banda Pablo Stoll. Y Reincidentes podrían tranquilamente ser uruguayos.

...me pregunto si quedaba algo más por dar
si yo no doy más. Si no dí más.

viernes, enero 27, 2006

Corcovado (Stan Getz y João Gilberto)

Publicado originalmente en Getz/Gilberto (1963)
Compuesto por Antonio Carlos Jobim - Gene Lees

João Gilberto era un tipo raro en el Río de Janeiro de los años '50. La Segunda Guerra había terminado, los brasileros ganaban un Mundial, tenían una Miss Mundo y el proyecto de Brasilia los ponía a la vanguardia de la búsqueda del "hombre nuevo" para el que trabajaba Oscar Niemeyer. Era la esperanza de que la modernidad y la tecnología iban a cambiar el mundo, para mejor. En esos tiempos tener onda y ser "moderno"era escuchar jazz y pertenecer al Sinatra-Farney club. Gilberto se movía en ese ambiente, fumaba maconha sin parar y formaba parte de los Namorados da Lúa, los cuales lo criticaban porque cantaba muy bajito. Aparentemente algo no funcionaba. La onda estaba, la gente también, pero todavía no se había logrado sintetizar el espíritu de los tiempos. Tocar canciones de Dick Farney en el departamento de Copacabana del padre de sus amigas no iba a cambiar el mundo de Gilberto ni el de nadie.
Entonces João se fue a la casa de su hermana en Minas Gerais. Dejó de fumar, se encerró en el baño (porque según él era la pieza con mejor acústica de la casa) y se pasó meses enteros tocando mil veces el mismo acorde. De mil maneras. Con miles de ritmos. Hasta que un día lo encontró.
Salió del baño, le agradeció a su hermana su hospitalidad y se volvió a Río. Había inventado la "batida de bossa nova".
De ese día a las compilaciones soplaquena de música electrónica de hoy hay un paso. Un paso en falso. Nunca más nadie fue más elegante, más íntimo, ni cantó más bajito que João Gilberto.
Corcovado es una de las canciones más emotivas de la Bossa Nova. Y a los Namorados da Lúa no los conocen ni en su casa.


Ao encontrar voçê eu conheci
o que é felicidade, meu amor

sábado, enero 21, 2006

Into my arms (Nick Cave and the Bad Seeds)

Publicado inicialmente en The Boatman's Call (1997)
Compuesto por Nick Cave


Todavía me acuerdo de la primera vez que fui a ver a Reincidentes (ahora Pequeña Orquesta Reincidentes). Comenzaron con un valsesito cuyo primer verso era "Sabe aquel que fue Jueves, no espera más de la cuenta", en referencia a una novela de G.K. Chesterton. Inmediatamente supe que la banda me iba a gustar. Por lo menos leíamos a los mismos escritores. De hecho, en el mundo del rock, donde cada vez se celebra más la autenticidad y la ignorancia, al menos había una banda que leía algo. El tiempo me dió la razón: Reincidentes es una de mis bandas favoritas y hasta terminé formando parte del grupo.
Cuando escuché el primer verso de Into my arms ("I don't believe in an interventionist God"), supe inmediatamente que era la canción que iba a hacer que Nick Cave se quedara para siempre como uno de mis músicos de cabecera. Comenzar una canción así tiene el peligro de derivar en divagues místicos fuera de lugar en un disco. Por el contrario, Cave entrega la declaración de amor más profunda y sentida que un escéptico puede hacer. Un hombre que es capaz hasta de dudar de su propia fe (o falta de ella, en este caso) por amor. Aunque no lo parezca, esta canción podría ser una respuesta esperanzada al hombre que, al momento de su muerte, reniega de la existencia de Dios en el desgarrador y elegante tango Como Abrazado a un Rencor.
Si los hombres sin sentimientos se enamoran, la forma en que lo dicen es cantando esta canción.


I don't believe in an interventionist God

lunes, enero 16, 2006

The guns of Brixton (The Clash)

Publicado originalmente en el disco London Calling (1979)
Compuesto por Paul Simonon

London Calling fue un disco lo suficientemente influyente como para que Rolling Stone lo votara como el mejor disco de la década del ´80, habiendo sido editado en 1979(!). Nadie se quejó. La dupla Strummer-Jones estaba en su apogeo creativo y los Clash demostraban que, además de partirnos la cabeza como lo habían hecho en el primer disco, podían pasearse irresponsablemente por otros climas sin perder su espíritu punk.
Probablemente uno de los mejores temas de este álbum fue, sorpresivamente, compuesto por Paul Simonon. Un bajista que no sabía tocar el bajo, pero que vivía en un barrio de inmigrantes jamaiquinos y que introdujo el reggae al mundo revulsivo de Londres de 1977. Ya en Give ´em Enough Rope la banda había experimentado con Mickey Dread en los controles. El resultado había sido dos dubs hipnóticos que tuvieron cría varios años después a un océano de distancia (basta con oír, por ejemplo, Los Warnes de Romana Patrulla).
Pero si los dubs del segundo disco fueron influyentes, Guns of Brixton creó el género del reggae-punk. Cadencioso pero amenazador, político y urbano, nos dejó un manual que Sumo, Divididos, Mano Negra y tantos otros supieron seguir al pie de la letra.
Un punto alto del que, probablemente, sea uno de los mejores discos de la historia.

When they kick at your front door
how you gonna come,
with your hands on your head
or on the trigger of your gun?

lunes, enero 09, 2006

Every breath you take (The Police)


Publicado originalmente en Sychronicity (1983)
Compuesto por Sting

Cuando salió este disco, tal vez influenciado por haber escuchado este tema millones de veces en la radio, pensé que Every Breath You Take era una canción de amor. Bajo esos ojos, es un buen tema, pero nada para escribir a casa. Los Police estaban bien, pero eran una banda New Wave y no podían ser tomados en serio. Unos años después, cada uno de los miembros del grupo demostraron (obviando algunas gaffes de Sting) que eran tipos con intereses que iban más allá de Don’t stand so close to me (Andy Summers trabajó mucho con Robert Fripp y Stewart Copeland se dedicó a dirigir cine). Recién entonces, me tomé el trabajo de escuchar este tema con atención y me di cuenta de que no era una canción de amor como pensaba, sino que era una amenaza. Un hombre obsesionado con una mujer que lo dejó (suponemos) le advierte que se cuide porque “cada vez que respires, te voy a estar observando”. Sting juega muy inteligentemente con los diferentes sentidos que algunas palabras tienen en Inglés. El hombre le dice, "Why can't you see you belong to me?" en una frase en que en su primera lectura significa "estás hecha para mí" aunque, uno supone que lo que realmente quiere decir es literalmente "No puedes ver que me perteneces?". Casi como un chico con un juguete. La Feyari es mía, mía. Los gringos tienen un nombre para estos personajes: stalkers.
Una base hipnótica, repetitiva y obsesiva para contar la historia de una obsesión envuelta en una melodía pop para la FM. Plin, caja! A cobrar.

Every breath you take, every step you take,
I'll be watching you...
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